Sebastián Lora: el remedio para perder el miedo a hablar en público

“Estructura, público, voz, contacto visual, hablar en público”. Son algunas de las palabras que me han quedado grabadas después de un curso de “comunicación eficaz en público” con Sebastián Lora, un ingeniero metido en el mundo de las letras sin sufrir secuelas, como él mismo dice, y especializado en técnicas de comunicación eficaz. Siete profesionales de distintas ramas nos reunimos durante dos jornadas en el centro de coworking Ulab de Alicante con la intención de mejorar nuestras habilidades para hablar en público. Gracias a los consejos de Sebastián creo que lo hemos logrado.

Me venía continuamente a la memoria la hierática figura de Don Cecilio, embutido en un traje gris oscuro cansado de vagar por varios colegios de España. Subido a la tarima que soportaba la mesa del maestro, unos dos palmos por encima de nuestros ojos, el maestro de Lengua y Francés le echaba una reprimenda a José Antonio “El Patato” porque se había trabado varias veces en su exposición sobre Marte.

Era una fría tarde de invierno en el Colegio Nuestra Señora del Pilar, en la localidad asturiana de Pola de Lena. El episodio se me habría olvidado por completo si no hubiera sido porque a continuación me tocaba a mí subir al estrado para hablar sobre los elefantes. ¡Qué ocurrencia! Improvisé una charla en quince minutos de recreo tirando del monumental Espasa en la biblioteca porque me había olvidado por completo de hacer el trabajo que teníamos encargado.

Mis pensamientos estaban por aquellas fechas en personas que me despertaban mayor interés que las charlas y conferencias del Bachillerato Superior franquista y que, por supuesto, vestían faldas y lucían largas melenas morenas o rubias. Don Cecilio me miró fijamente y me dijo: “Rodrígüez -así, con diéresis, para acojonarme más- es su turno”. Sentí unas gotas de sudor frío caer por mi espalda, tropecé con la esquina de una mesa y a punto estuve de marearme cuando, desde las alturas de vértigo que me proporcionaba el estrado, contemplé la clase de 40 alumnos que parecían partirse de risa ante mi propia cara al hablar en público.

Sebastián Lora y Baldo Rodríguez en un descanso del curso para perder el miedo a hablar en púbico

Posando con Sebastián Lora en un descanso del curso

Sebastián Lora te envuelve y te enseña a hablar en público

Sebastián Lora es un tipo encantador que te envuelve con un dulce acento canario fruto de sus orígenes dominicanos, tamizados por una docena de años viviendo en España. Casi sin darte cuenta te mete en faena y, ¡hala!, te lanza a exponer un tema. Además, te graba en vídeo para que no haya dudas sobre lo que dices y cómo lo expones. Sebastián no pierde el tiempo y se lo agradezco, porque te ayuda a centrarte en tus objetivos.

Una de los motivos que me llevaron a inscribirme en este curso fue intentar despertar algunas capacidades que mantenía dormidas. Pero, sobre todo, el deseo de trabajar más y mejor y de seducir con mi discurso. ¡Casi nada! Comprendo que apunto alto con estos planes pero, una vez en el ruedo, hay que sincerarse y perder el miedo al novillo.

Conocer bien a tu público

Me puntué con un cinco al inicio del curso por no suspenderme, porque es un número cómodo, y por no darme un notable que estaba muy lejos de alcanzar. Y a partir de ahí empieza lo verdaderamente importante: tu público. “Mientras mejor conozcas a tu público, más podrás personalizar tu presentación. Mientras más personalizada sea tu presentación, mayor probabilidad tendrás de alcanzar tu objetivo”.

El entrecomillado es de los cuadernos que repartió Sebastián Lora a los siete apasionados de la comunicación que participábamos en el curso para hablar en público: Isabel y Paula, de enredandoporlared.es, Miguel Ángel @mikelalpe, Mario @_mariuscg, Antonio, María y un servidor, @baldoperiodistaEs básico conocer todos los aspectos que definen al público al que le vas a hablar: “¿quiénes son?, ¿a qué se dedican?, ¿por qué vienen a la presentación?, ¿qué valora este público? Y así, hasta que lo sepas todo y tengas claro que lo importante no eres tú, sino las personas a las que te vas a dirigir.

En cuanto Sebastián termina de explicar cómo se hace una radiografía del público nos ponemos a elaborar nuestra exposición ante un grupo ficticio de jóvenes de instituto que buscan consejos para elegir una carrera universitaria. Y aquí me vuelven a rondar los demonios.

Sebastián Lora con los participantes en el curso para perder el miedo a hablar en público

Unas cervecitas para celebrar el final del curso, con Sebastián Lora en el centro

Más visiones, miedos y temores al hablar en público

De la visión de Don Cecilio paso a la de un catedrático de Historia del Derecho de la Universidad de Oviedo de cuyo nombre no quiero acordarme. A finales de los convulsos años setenta desembarqué en la Facultad de Derecho dispuesto a convertirme en letrado con bufete, patrimonio y fama. Cerca de doscientos alumnos llenaban el Aula Magna de un vetusto edificio monumental convertido ahora en rectorado.

El catedrático pidió que borraran del enorme encerado “Paridero de picapleitos”, frase cruel para un primer día de clase de tantos aspirantes a perder media vida entre juicios, legajos y trámites burocráticos. Y empieza a sacar a gente a exponer un tema.

–¿Qué tema?, preguntó el primer afectado.
–El que usted quiera, respondió el catedrático
–¿Pero?
–¡Cómo que pero! ¡Algo tendrá de que hablar!

Y así, hasta diez o doce estudiantes respondiendo lo mismo. El último conminado a salir a escena fue un joven de Ponferrada que se sentaba a mi derecha. Se negó en rotundo a abrir la boca y empezó la bronca por no querer hablar en público.

–¡Quieren ser abogados y se niegan a hablar en público! ¡Esto es incomprensible!, gritó encolerizado el famoso profesor.

Sufrí el mayor desasosiego de mi vida. Me temblaban todas las extremidades. Y mientras más intentaba disimular, más se me aceleraba el pulso. Pero tuve suerte. La perorata duró hasta el fin de la clase y me salvé del ridículo. Me tranquilicé fumando un par de Ducados y no sé si fue entonces cuando decidí cambiar de rumbo y matricularme en Periodismo en la Complutense de Madrid, donde me licencié en el 83.

Análisis de los vídeos

Guiados por Sebastián Lora analizamos mi primer vídeo del curso. Tenía buenas sensaciones, pero llega el repaso: intimidas cuando hablas, has tenido el móvil todo el tiempo en las manos, no has mantenido contacto visual con tu público, te has perdido a mitad del discurso, te has balanceado de izquierda a derecha sin parar…

¡Y yo que creía que me había salido casi perfecto! Vale, pero te ves en el vídeo y te pones que te da algo. Pero no importa. Sebastián te echa unos potentes cables y te dice que para hablar en público hay que ensayar y ensayar. No se puede montar una presentación un día antes de la cita porque estás perdido. Hay que corregir con tiempo las malas prácticas como señalar con el dedo, cruzarse de brazos, dar la espalda, mover los pies de forma errante… Y que no se te olvide estructurar bien el discurso, planificarlo adecuadamente completando los siguientes pasos:

  1. ¿Cuál es mi objetivo?: ¿Qué quiero lograr con la presentación? ¿Qué quiero que el público haga, piense o sienta una vez haya escuchado mi presentación?
  2. ¡Cuál es mi premisa principal?: ¿Cuál es la idea o premisa que sintetiza toda mi presentación? Si el público recordase una sola cosa, ¿qué me gustaría que recordara?
  3. ¿Por qué debería interesarles?: ¿Qué beneficio o valor añadido obtendrán tras escuchar mi mensaje? Debe cubrir necesidades específicas de este público que conocemos.

Anota todo lo que se te ocurra

Para estructurar bien una presentación es necesario tener ideas. ¿Y cómo se consigue tener una buena reserva de ideas? Es sencillo: cada vez que se te ocurra algo, apúntalo. Lo que se te ocurre ahora no te vuelve a la cabeza. Sebastián Lora propone una “lluvia de ideas” durante la cual no debe haber ninguna restricción.

“Anota todo lo que se te ocurra por descabellado que parezca. Siendo un ejercicio creativo, intenta hacerlo en varias sesiones, en lugares y momentos del día distintos. Cuando menos te lo esperes, y donde menos te lo esperes, surgirán ideas interesantes”, dice Sebastián en sus cuadernos del curso. Y estas ideas deben ser reunidas en grandes grupos para ir consiguiendo una visión clara sobre posibles temas centrales.

Sebastián Lora impartió en Alicante un curso para perder el miedo a hablar en público

Sebastián Lora, en una foto de su web

Estructura básica: introducción, cuerpo y cierre

La estructura básica de una presentación, según Sebastián Lora, debe tener Introducción, Cuerpo y Cierre:

  • La Introducción busca sorprender al público, ponerlo en situación y dejarle claro el beneficio que tendrá tras escucharte.
  • En el Cuerpo hay que disponer tres grandes bloques de ideas y cada uno de ellos debe contener una reflexión, aprendizaje o idea importante que quieras trasladar a tu público.
  • Y en el Cierre hay que dejar una reflexión final que resuma la ponencia, llamando a la acción de manera explícita y pintando una imagen mental del beneficio de tomar tal acción.

Dice Sebastián Lora que el miedo a hablar en público no se supera, pero se puede controlar y se puede esconder. Y las claves son:

ANTES
  • Saber de qué hablar
  • Saber qué decir
  • No perder el tiempo
  • Predisponerse para el éxito
JUSTO ANTES
  • Tener la logística bajo control
  • Reforzar las relaciones
  • Hacer ejercicios de relajación
DURANTE
  • Buscar caras amigables
  • Usar un lenguaje corporal adecuado
  • Usar anclas: estímulos físicos asociados a estados emocionales positivos como una canción que te guste
CLAVES para esconder el miedo a hablar en público
  • Tener las manos libres
  • Beber agua
  • Usar notas
  • Hablar detrás de un atril: solo si es estrictamente necesario
BARRERAS a romper para conectar con el público
  • Distancia física: acércate al público
  • Atril: ¡ojo!, separa del público
  • Lectura del discurso: si lees pierdes el contacto visual con el público, clave para conectar
  • Jerga: hay que usar un lenguaje llano
  • Voz mal proyectada: si no te escuchan, tampoco te entienden
  • Lenguaje corporal cerrado o errante: procura tener una sonrisa y moverte lo justo

Todos estos consejos y cursos se pueden encontrar en www.sebastianlora.com, pero el contacto directo con Sebastián supone un empuje extra y una experiencia para repetir. El caso es que empecé el curso dándome un cinco de puntuación y acabé concediéndome un 9 porque espero conseguir el 10 en la próxima cita con Sebastián.

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